Con mi familia

Con mi familia
Hace muchos años, pero no olvido el día que me dijeron la sospecha de que mi hijo tenía autismo.
¿Autismo? Y cómo será su vida, cómo debo decírselo al resto, tendrá familia… recuerdo como un eco mis palabras
¿Tendrá familia? Para mí era tan maravilloso encontrar a alguien con quien planear viajes, compartir vida e hijos, que quería lo mismo para ellos.
En breves palabras trató de resumir el peregrinaje que llevaríamos, pero hizo hincapié en seguir tan unidos como siempre, que el amor y el respeto eran lo más importante.
Al llegar la noche, a hurtadillas me senté frente al ordenador y me sumergí en Google, buscando respuestas para aquel extraño diagnóstico.
Recuerdo el sabor amargo de mi boca, y el golpe duro en el estómago. Demasiada información, demasiados tópicos y una de las cosas más dolorosas leer que rechazaban el contacto o no decían “te quiero “
El día a día nos hacía descubrir que las etiquetas no sólo son odiosas, si no falsas.
Con doce años, Hugo no concibe una vida sin su familia y su familia no concibe una vida sin Hugo.
Se pasa el día entero dibujando a “su familia” y sabe disfrutar del amor como nadie. Busca besos a granel y te abraza como si no existiera un mañana.
Nos quiere juntos y analiza nuestras caras porque necesita que estemos “feliz”, como él dice, mientras nos acomoda el cabello o las mangas de la camiseta.
Han pasado muchos años, y con Hugo he aprendido lo que significa la palabra Familia, estar unidos por encima de todo, desear el amor del otro. Y disfrutar de un simple contacto en el sofá
Sin lugar a dudas, aquella madrugada, en aquel ordenador, faltaba lo más importante, el amor es puente de todo. Y lo que no me dijo, es que la familia se hace de acero inoxidable, porque después de vivir tanto, se le da importancia a lo importante
Tkm❤

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Sentir

Sólo quiero sentirte cerquita para no perderme.

Sólo quiero sentirte feliz para no derrumbarme.

Sólo…

En las etapas duras, pienso que nunca volveré a ser la misma. Cuando las crisis no cesan y nada parece encajar. Siento frustración y un terrible dolor, me aislo del mundo y entro en bucle.

Dejo de dormir y noto como si estuviese en otra realidad, es tan duro en ocasiones todo esto.

Trabajo, sobre trabajo, nadie dijo que la felicidad y la calma venían solas. Todo es un trabajo meditado.

Y cuando parece que todo está perdido, empieza a salir el sol, de manera tímida.

Y empieza el tornado a darte un respiro, y sin saber bien cómo, tu sonrisa perdida empieza a lucir en tu bonita cara.

Y empieza a funcionar el músculo que sostiene a la mía; dejo de estar en alerta y disfruto del sentir.

Siento un amor profundo e incondicional y le doy gracias a la vida por seguir en esta montaña rusa.

Le doy gracias a la vida por tener a mi familia, por tener salud, por tener ganas de seguir luchando.

Olvido los momentos rotos y valoro enormemente el presente.

Gracias por estar ahí, enseñándome que si tú puedes, yo debo avanzar.

Tkm ❤

No voy a dejar de mirarte

Quien vive con el autismo sabe que es hacer un viaje en una montaña rusa.
Momentos que bajas y parece que vas a desaparecer con el miedo y otras que tocas la luna con la punta de tus dedos.
Para comprender hay que saber mirar y tener ganas.
Cuando un grito, el sonido de arrastrar una silla en una cafetería o un simple ladrido, nos lleva a la hecatombe, lo más fácil es culpar a la vida, al autismo y la genial idea de hacer algo.
La mirada ajena, neófita, te juzga y puede desequilibrar muchas almas movidas. Ellos no saben que esto es sólo la punta del iceberg. Lo que sobresale de esa mochila que todos llevamos. Te duele algo, tienes calor, no te anticipo bien las cosas, cambio de rutinas…cosas vitales para una persona que no tiene palabras para expresar con soltura y rapidez “afloja el ritmo que me estoy desestabilizando”.
Puedo mirar al cielo y llorar amargamente, puedo despotricar de la vida pero si no abro mi mirada y mi mente, no llegaré a comprender nada. ¡Los milagros no existen!
Respetar y tratar de crear puentes entre nosotros, esa es mi primera misión en la vida.
Respetar y comprender que existen diferentes capacidades, diferentes formas de vida.
Todos avanzamos a diario.
Tú, el niño del No, no andará, no hablará, no tiene gran capacidad…
No me creo nada, mi amor.
Me hipnotiza el movimiento de tu mano con la cera, para dibujar lo que por tu mente pasa, cómo te comunicas cuando me dices que “Leo tiene pupa en el oído” siendo un reflejo de tu estado.
No me creo que todo deba ser tan cuadriculado y normal.
Mientras exista amor, existirá la intención de saber del otro. Y nunca voy a dejar de crear vías para esta montaña rusa que me sacude el alma con violencia, para valorar doblemente tu felicidad.
No voy a dejar de mirarte
Tkm ♥️

Esperando al amanecer

He hecho secuencias de respiraciones, inhalar y exhalar hasta diez, pero al terminar sigue este agujero en el pecho.

He tratado de buscar el calor del sol pero mi alma tirita por dentro.

Trato de comer para eliminar el vacío en el estómago, pero tengo un nudo prieto.

Ya no me sirven los chistes fáciles que tanto me divertían…

Algo está mudando y estoy en el zaguán del alma esperando a que amanezca. Abriré ventanas y la puerta para cargarme de luz.

En ocasiones, tratamos de taparle la voz al corazón y cerrar los ojos al sufrimiento. No está de moda reconocer que algo nos aflige, hay que vender un optimismo de frases hechas y escaparate

¡Qué absurdo! La pena es una serpiente peligrosa que va recorriendo las habitaciones del cuerpo, helando recuerdos y rompiendo puertas.

Hay que esperar a que pase la oscuridad, la fría sensación de sentirte desvalido. Reflexionar y coger energías.

Ninguna noche es eterna.

Vivir es saber que el sufrimiento existe, para apreciar todo lo que realmente es verdadero.

Después de tiritar valoras inmediatamente un abrazo, un mensaje de “me preocupas”, unas risas tontas, un simple paseo. Porque de eso se trata, llenar de cosas simples y maravillosas nuestros días.

Ya intuyo el canto del gallo, y cuando salga por la puerta a recibir al amanecer, saldré con la conciencia de que quiero rodearme de pequeñas cosas.

Tranquilo corazón, que ya empiezo a notar la calidez del sol.

Cuidar te cambia la vida

Cuidar te cambia la vida
Al principio de todo, cuando el autismo caló hasta los cimientos del alma, decidimos que sería tu cuidadora.
Mi corazón me decía que era lo que debía hacer.
Ayer, cuando te veía dibujar y deletrear los nombres de tus muñecos favoritos. Me hizo pensar en un año atrás. Un año escolar difícil, muy duro. Días tan negros que no sabía lo que era tener esperanzas.
Esto rompe el equilibrio familiar, el sistema inmunológico y el propio alma.
Con trabajo, personas llenas de amor y constancia, llegó la estabilidad.
El equilibrio ¡Qué bonita palabra!
El saber que llorar y sentir que estás en un callejón oscuro y sin salida, te hará fuerte.
Y por amor a ti, a mi trabajo y a la vida misma, no quiero tirar la toalla. Porque aunque parezca mentira, el observar, entender y respetar es la clave de todo.
Qué sentido tiene pedirte nuestros deseos, sin escuchar tu voz, tu estado anímico o lo que llevas en tu propia mochila.
Mi contrato no tiene horas, y creo que la sociedad no es capaz de ver todo lo que hay detrás. Y cómo das a otro, para que el curso de todos continúe.
Amor, cuando nos hablamos con la mirada, nos tocamos el corazón con una simple caricia. Cuando mi estabilidad es tan importante para la tuya. Pienso que esta labor merece la pena.
Me cuidaré para cuidarte y que puedas ir avanzando y progresando. Las lágrimas nos han enseñado a parar y crear caminos nuevos, a salir porque si hay amor, todo se puede
Tkm♥️

Nunca me iré…

Nunca me iré…
Hace tiempo que decidí que no quería vivir con rencor. Quería vivir esto con la mayor naturalidad posible.
No siempre es fácil esquivar una mirada obscena, unos ojos con descaro que se atreven a juzgarnos sin interés por conocernos.
No es fácil vivir con una comunicación limitada y temporadas de no pegar ojo e inquietudes.
No es fácil vivir con un agujero en el corazón por pensar en cuando yo no esté.
Mi hijo, el otro día, al salir del entrenamiento, me dijo que debo cuidarme mucho para alcanzar la longenvidad . Tiene miedo por el vacío e incomprensión que causaría en Hugo mi marcha.
Mientras escuchaba sus argumentos, al volante, sin escapatoria posible, sólo pude responder “No me iré nunca…”
Respondió con la simpleza de un niño si creía en la reencarnación.
No y sí, mi amor.
No creo que me vaya a reencarnar en otra persona, pero mi manera de querer a Hugo la llevas tú, y todo aquel que de verdad le conoce.
Creo que siempre tendremos personas maravillosas, que trabajarán con el corazón y respetarán su intención de comunicación, respetarán su persona, sin obligarle, escuchando su corazón.
Prepararemos su camino, trataremos de dejarlo organizado y tú, serás feliz de verle feliz.
Yo estaré en ese sentimiento, latiendo en vuestro corazón.
Ahora, aunque tenga los ojos inundados y la voz hecha un nudo en la garganta, sólo quiero hablar de lo estrellado que está el cielo. Lo mágico que resulta el color de la luna, del olor que desprenden los árboles con la humedad.
El frío de fuera me ha traspasado los huesos y sólo deseo llegar a casa, cenar y abrazarnos bajo la manta del sofá.
Duerme tranquilo, que no me iré nunca y siempre estaré en la retaguardia, asegurando que se respete su camino
Os quiero ♥️

Cuidar

Ha empezado mi jornada sin previo aviso, antes de que amaneciera.
Lunes, y con lluvia…
Al llegar a casa después de dejarlos en el colegio, las tareas domésticas se acumulan al cruzar el umbral.
Lunes…
Lejos de dejarme arrastrar por los deberías, me he ido a caminar con mi perra, bordear el mar enfurecido con mi chubasquero, me aleja de todo.
Hoy me apetece cuidarme y escucharme, porque cuando llegue mi hijo debo estar afrontando mi jornada con vitalidad y con ganas de amar.
Ninguno elegimos el autismo, y tú menos …
En ocasiones, estoy cansada, con goteras en el cuerpo, enfermo con una simple brisa, porque el estrés puede matar.
En ocasiones, todo me sale mal, hasta se me queman las tostadas.
Siempre voy con un bolso cargado de ceras de colores, de libretas, de anticipaciones y de clínex para los posibles contratiempos.
Tengo internamente el peso de tu desarrollo, he aprendido a bailar con mis frustraciones. Mis deseos y mis metas.
Pero tengo la enorme fortuna de tenerte a tí. Me miras como si fuese perfecta, me tocas como si fuese lo mejor que te ha pasado.
Soy invisible para una sociedad de consumo, donde si no produces algo material, no eres nada. Invisible para una administración.
Pero fundamental para tí, y eso es la mayor recompensa.
¿Te das cuenta de lo necesario que resulta tu existencia?
Voy a quererme bien, para darte lo mejor que tenga.
Tú no dejes de besarme y guiarme porque gracias a ti, sólo importa lo importante.
Trabajar con el corazón, a eso me dedico. El autismo hipotecó nuestras vidas pero tenemos que aprender a vivir con esto, tú no mereces menos.
Sigue acariciándome el corazón y llenando mis bolsillos de cosas importantes.
Tkm♥️